El consumo de un equipo medio que no esté ejecutando ningún programa es de al menos 60Wh en los ordenadores más modernos, y el del monitor de unos 30Wh más. En ordenadores más potentes o con más equipamiento instalado, es mayor.

El CEPA se compromete a mantener la mejora continua de sus prácticas ambientales y en particular a racionalizar el consumo energético, lo cual conlleva también ahorros económicos. Para materializar este compromiso, necesitamos de la colaboración de toda la comunidad escolar, y conseguir entre todos ser más respetuosos con el medio ambiente.

Desde el CEPA, creemos que es de gran utilidad que el usuario conozca la manera de reducir el consumo energético de los ordenadores de su puestos de trabajo y de su hogar.

Mediante el protector de pantalla

El protector de pantalla supone un ahorro de energía si se configura para apagar el monitor cuando el ordenador lleva unos minutos sin usarse.

Configurando el ahorro de energía en todos los dispositivos que lo soporten

Los PCs, los monitores, las impresoras, fotocopiadoras y algunos otros equipos tienen modos de ahorro de energía que hacen que consuma menos o, incluso, se apaguen, cuando llevan unos minutos sin actividad. Intente configurarlos.

Apagando el equipo y todos sus periféricos cuando no lo necesite

Evidentemente, la opción que supone un mayor ahorro de energía es apagar el equipo totalmente cuando no se necesite. Recuerde también apagar todos los periféricos: monitor, impresoras, discos externos…

Pero existen otros modos de ahorro energético sin llegar a apagar por completo el equipo. Estos modos tienen la ventaja de que el ordenador se enciende más rápidamente y nos presenta el estado en el que lo dejamos.

Además, el ordenador puede ser configurado para pasar automáticamente a estos modos al detectar un periodo de inactividad que puede ser configurado por el usuario.

Estos modos son comúnmente llamados suspensión o reposo e hibernación.

¿Qué son los modos de suspensión e hibernación?

La suspensión o el reposo es un estado en el que el equipo deja de dar corriente a muchos de sus componentes y mantiene sólo los fundamentales: básicamente la memoria. Técnicamente es definido como modo S3 en el estándar ACPI. Por supuesto, un ordenador suspendido consume más que uno apagado.

La hibernación es un estado al que se llega tras guardar el contenido de la memoria en el disco duro y apagar completamente la máquina. En este modo se puede incluso quitar el cable de alimentación y transportar el equipo. Es el que más ahorra pues el consumo es nulo. Técnicamente es definido como S4 en el estándar ACPI.

También hay sistemas operativos con un modo híbrido en el que el ordenador vuelca la memoria a disco como si fuera a hibernar, pero se queda encendido en modo de suspensión. De esta manera se despierta más rápidamente cuando se requiere pero en caso de fallo eléctrico la memoria ha quedado guardada en el disco y se despierta como de una hibernación.

Las placas base que soportan los estándares ACPI pueden ser configuradas directamente desde el sistema operativo sin recurrir a las pantallas de la BIOS como antaño.

¿Cómo puedo pasar mi equipo al modo de suspensión o hibernación?

Se puede suspender o hibernar el equipo de varias maneras:

  • Al ir a apagarlo eligiendo simplemente “suspender” o “hibernar” en lugar de “apagar”
  • Configurando el ahorro de energía desde el panel de control para que el equipo se suspenda o hiberne tras un periodo de inactividad.
  • En algunos teclados existe una tecla que suspende el equipo.

En las versiones Home Edition de Windows es posible que no aparezca el icono de Hibernar. Para llegar a ese icono hay que pulsar la tecla mayúsculas cuando aparecen los iconos Suspender, Cerrar Sesión y Apagar.

En algunos equipos es necesario habilitar primero la hibernación para que funcione. Para ello hay que ir al “Panel de control”, “Opciones de energía”.

¿Y qué pasa con mis programas cuando el equipo se suspende o hiberna?

Los programas se paran. Ninguno puede ejecutarse mientras el equipo esté en uno de estos modos. Sin embargo, a la mayoría no les pasa nada raro y lo soportan bien.

Una excepción importante son los que utilizan la red. El ordenador no puede estar ofreciendo ningún tipo de servicio en estos modos y los programas clientes de red también pueden perder su conexión si se permanece en estos estados durante un tiempo considerable. Muchos de ellos la recuperan perfectamente, como el navegador o el cliente de correo, pero otros no la recuperan, como los clientes SSH.

¿Y cómo pongo en marcha luego el equipo?

En función del equipo y del modo en el que haya quedado, a veces es suficiente con pulsar una tecla.

En otras ocasiones es necesario pulsar el botón de encendido del equipo.

Otra posibilidad es despertarlo desde la red. A esto se le llama WakeOnLan. Para que acepte este modo hay que configurarlo previamente para que la  tarjeta de red se quede activa y ésta pueda comunicar a la placa base que se reactive. Desde el ASIC hemos preparado una utilidad para despertar el equipo desde los menús de la Intranet.

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