El Movimiento Obrero tuvo lugar tras la Revolución Industrial (Segunda mitad del Siglo XVIII-XIX), como respuesta a las condiciones infrahumanas y abusivas hacia los trabajadores de las industrias. Se agruparon primero en sociedades de obreros, con un carácter de beneficiencia y ayuda a los obreros y sus familias que caían en desgracia, para después dar un salto cualitativo en el sentido de luchar más unidos en sindicatos obreros que darían un carácter más político y social a estos problemas para poder llegar a una solución. Fueron muchos y diferentes los sindicatos creados, pero sobre todo al amparo de las nuevas ciorrientes del socialismo de Marx y Engels y del Anarquismo de Bakunin o Kropotkin.

Durante la primera etapa de la industrialización, los empresarios tenían plena libertad para fijar las condiciones laborales de sus trabajadores. Los salarios eran tan bajos que no alcanzaban para una vivienda digna o para poder subsistir todos los miembros de una familia. Si por enfermedad, accidente o despido perdían su empleo, no existía ningún tipo de subsidio público para estos casos.

Se inició en Inglaterra. Cuando surgió la revolución industrial una de las primeras consecuencias fue la creación de fábricas en las que se buscaba rentabilizar al máximo la producción, por lo que había un exceso de mano de obra disponible para trabajar. Al no existir todavía ningún tipo de legislación que regulase la actividad industrial, los trabajadores se veían obligados a realizar unas jornadas de trabajo de más de doce horas, los niños también trabajaban y, además, eran unos de los objetivos más atractivos para los empresarios porque sus salarios eran sustancialmente inferiores a los de los adultos.

Una de las primeras reacciones contra este mercantilismo fue la destrucción de máquinas, a las que se responsabilizaba de la pérdida de la capacidad adquisitiva del pequeño artesano y las hacían culpables del paro. La máquina simbolizaba todo aquello que el trabajador rechazaba y su destrucción era un buen modo de presionar a los empresarios. La reacción del gobierno británico fue la de imponer severos castigos. Buena parte de la historia del movimiento obrero ha estado marcada por la persecución y la clandestinidad. Sólo a partir del año 1825 se permitió la creación de sindicatos en Gran Bretaña.

Quizá el concepto más significativo en el que se  basó el crecimiento del movimiento obrero organizado fue la lucha de clases. Esta supuso la toma de conciencia de los trabajadores de que pertenecen a una clase social diferente que sus patronos y que para mejorar su situación el camino más adecuado era el de la lucha. Sin duda, la principal arma obrera en esta lucha de clases ha sido la huelga, en la que los trabajadores tratan de convencer a los patronos de sus exigencias mediante una demostración de fuerza de los trabajadores, paralizando la producción.

Esquema del fenómeno del Movimiento Obrero
ODS 4 Educación de calidad ODS 10 Reducción desigualdades